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Publicada en: 15/04/2026
Pensamiento Lógico-Matemático: Al clasificar, medir y comparar resultados, los niños estructuran su razonamiento de forma ordenada.
Habilidades Lingüísticas: La necesidad de explicar sus hallazgos amplía significativamente su vocabulario técnico y su capacidad de expresión oral.
Fomento de la Indagación: Se incentiva la formulación de preguntas ("¿por qué?" y "¿cómo?"), lo que desarrolla una actitud crítica frente a la información.
Motricidad y Coordinación: El manejo de instrumentos de laboratorio a su escala fortalece la coordinación ojo-mano y la precisión motriz.
"En esta etapa, la ciencia no se trata de memorizar fórmulas, sino de alimentar la capacidad innata de asombrarse. Al permitirles experimentar, estamos sentando las bases de un intelecto robusto y un carácter curioso y persistente", comentó la Coordinación General.
Publicada en: 15/04/2026
Normalización de la Diferencia: Al entender que cada cerebro funciona de manera única, los niños desarrollan una tolerancia natural.
Fomento de la Solidaridad: Los estudiantes se convierten en aliados y redes de apoyo para sus compañeros con TEA, facilitando su integración en el aula y el recreo.
Reducción de la Ansiedad Social: Un entorno informado reduce la incertidumbre y crea un espacio seguro y predecible para todos los alumnos.
"La verdadera inclusión no es solo permitir que un niño esté en el aula, sino lograr que se sienta parte de ella. Cuando sensibilizamos a los compañeros, estamos construyendo puentes en lugar de muros", destacó la coordinación de Bienestar Estudiantil.
Publicada en: 15/04/2026